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¿Es Silicon Valley un mundo sexista y racista?

diciembre 13, 2014

Shanley Kane

En opinión de Shanley Kane, fundadora y editora de la revista Model View Culture, Silicon Valley se ha convertido mundo sexista y racista.

Shanley Kane, fundadora y editora de la revista Model View Culture, una publicación trimestral especializada en la crítica al modelo de desarrollo de Silicon Valley, ha ofrecido una entrevista al editor jefe de la revista MIT Technology Review, Jason Pontin, en la que desmonta el mito del buen funcionamiento de las principales empresas tecnológicas ubicadas en la Bahía de San Francisco, EE.UU.

Desde su perspectiva, el mito que se ha vendido por todos los medios es el de Silicon Valley como tierra de oportunidades, donde los genios y emprendedores pueden partir de cero; sin embargo, todo eso es falso: “El problema es que eso es exactamente lo contrario de lo que Silicon Valley es de verdad: un mecanismo de distribución de la riqueza sexista y racista que se basa en el amiguismo, la corrupción y la exclusión para funcionar”.

Criticando la manera en que se organizan estas empresas tecnológicas, Kane echa en falta una financiación equilibrada en la que todos los departamentos de una compañía reciban un trato justo. Contrario a esta idea, el departamento de programación normalmente suele disfrutar de altos presupuestos, con altos salarios incluidos, mientras que otros departamentos como el de marketing, ventas, desarrollo del negocio o el propio departamento legal, terminan con “pocos fondos y escasos recursos”.

Model View Culture Technology

Model View Culture Technology

Bajo esta perspectiva, muchas veces “acabamos con empresas que tienen una gran tecnología y que sin embargo mueren porque no han sido capaces de hacer funcionar la parte no técnica”.

En cuanto al papel de la mujer dentro de una industria tan competitiva, Kane denuncia la falta de oportunidades y perspectivas para las mujeres dentro de Silicon Valley: “Más del 50 por ciento de las mujeres habrán abandonado a la mitad de sus carreras. No se nos está contratando, no se nos está ascendiendo y se nos está echando sistemáticamente de la industria”.

Kane sostiene que el gran problema de estas empresas tecnológicas es que “centralizan el poder y la riqueza en manos de un pequeño grupo de hombres blancos privilegiados”. Por lo tanto, “aprovecharse del trabajo de personas marginalizadas y negarles el acceso al poder y la riqueza es algo que está completamente en línea con el objetivo final”.

Un modelo de mercado más abierto y diverso iría en contra de “los hombres blancos privilegiados que lo dominan, porque significaría que tendrían que renunciar a su monopolio sobre el dinero y el poder”.

Sin querer ubicarse dentro de una corriente de fatalismo radical, Kane afirma ser poco optimista sobre el futuro de esta industria y su relación con los llamados grupos excluidos (mujeres, negros, inmigrantes), por lo menos en cuanto a posibilidades de crecimiento dentro de sus respectivas empresas.

No obstante, llama la atención sobre el creciente activismo dentro de las redes sociales, “lo que está ayudando a cambiar la imagen que tiene la gente de la tecnología y de sus problemas. Por último, es bueno que este año la Coalición Rainbow PUSH haya hecho muchísimo trabajo por conseguir que las empresas tecnológicas compartan sus datos sobre diversidad, lo que está obligando a sacar a la luz muchos de estos temas. No hay excusas para fingir que no sabemos nada”.

Concluyendo su entrevista, se le pide que defina su visión de Silicon Valley en una palabra, a lo que Kane responde categóricamente “corrupto”.

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