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¿Sabes a qué se le llama internet de las cosas?

agosto 19, 2014

Internet de las cosas

El concepto de internet de las cosas hace referencia a un amplio catálogo de dispositivos conectados a internet: descubre sus detalles.

Sin lugar a dudas, la conectividad a internet ha ido evolucionando a una velocidad casi vertiginosa en estos últimos 10 años. Hace apenas una década, los usuarios de internet utilizaban los ordenadores de sobremesa y los ordenadores portátiles para conectarse a internet.

Pero con el paso de los años, este modelo de conectividad fija, que se realizaba desde una mesa del hogar, la oficina o la escuela, entre otros sitios en los que había una enorme torre de PC, ha ido cambiando hacia un modelo móvil, donde las conexiones a internet se realizan a través de un teléfono móvil o un tablet, entre otros dispositivos llevables (wearables).

Sin embargo, desde hace unos años un nuevo concepto ha venido introduciéndose poco a poco dentro del mercado de la tecnología informática y de consumo: el concepto de internet de las cosas.

¿Qué es lo que se conoce como internet de las cosas? Internet de las cosas, en inglés Internet of Things (IoT), es un nuevo concepto con el que se quiere hacer referencia al creciente número de dispositivos electrónicos que se van conectando a internet; los cuales son capaces de ofrecerles a sus respectivos usuarios información en tiempo real sobre su entorno.

Internet de las cosas

Internet de las cosas

En tal sentido, un dispositivo de estas características debe de tener su propio procesador de datos, o su propia fuente de información, en este caso sus etiquetas de radio, las cuales permiten interactuar en tiempo real con otros dispositivos que se encuentren conectados a internet.

Una muestra muy elemental de estos objetos que forman parte de este  catálogo de internet de las cosas podría estar constituida por los propios relojes inteligentes (smartwatch) y las pulseras, además de los hubs (concentrador) que en los hogares se conectan a dispositivos como los termostatos y demás electrodomésticos, además de los llamados coches inteligentes.

Este término de internet de las cosas se dio a conocer inicialmente en el año 1999, cuando Kevin Ashton se vio en la necesidad de hallar un nombre que definiera conceptualmente este complejo proceso de conectividad a internet que se estaba produciendo desde diversos dispositivos electrónicos.

Lo cierto es que aunque este concepto de internet de las cosas excluye en sí dispositivos como los ordenadores, los teléfonos móviles y las tablets, si se debe tener en cuenta que los mismos constituyen en sí un canal de comunicación con el resto de dispositivos que conforman este catalogo legible de elementos conectados a internet.

En el caso particular de los teléfonos móviles y las tablets, el desarrollo de las aplicaciones (app) constituye la principal herramienta de comunicación y transmisión de datos entre estos objetos que se conectan a la red de internet y los diversos modelos de terminales móviles.

Por ejemplo, una aplicación enfocada en la actividad física y el deporte, es capaz de seguir los pasos de sus usuarios, medir su actividad física, cantidad de calorías gastadas y demás, sincronizándose eficazmente con el teléfono móvil, ya sea un iPhone 5s (Apple Inc.) o un Samsung Galaxy S5 (Samsung Electronics Co), ofreciéndoles datos en tiempo real, además de un amplio almacén de información registrada con anterioridad.

Otros casos que demuestran el uso práctico (y casi futurista) de este catálogo que conforman los diversos objetos conectados a internet, y que forman lo que ahora conocemos como internet de las cosas, puede verse en un simple cartón de leche que esté casi vacío en la nevera y que dispone de una etiqueta inteligente: el usuario cuando pasa cerca de un centro comercial podría recibir un aviso en su teléfono móvil, informándole de la necesidad de comprar leche para el hogar.

Internet de las cosas

Internet de las cosas

El reloj de la cabecera de la cama puede informarle a un dispositivo en la cocina, tal vez a la cafetera, de que una persona, que perfectamente puede ser usted, está a punto de despertarse, por lo que se podría ir preparando el café para tenerlo listo y caliente dentro de 5 o 10 minutos.

Por lo tanto, ¿cuál es el futuro de este nuevo espacio comercial conocido como internet de las cosas? La verdad es que su futuro es muy prometedor.

Según algunos cálculos de los analistas de la empresa de investigación Gartner Group, el crecimiento de los dispositivos conectados a internet en los próximos años va a ser sorprendente: se calcula que para el año 2020 existirán unos 26 millones de dispositivos que se conectarán a internet, más allá de los tradicionales ordenadores, teléfonos móviles o tablets.

No obstante, a pesar de este amplio crecimiento del inventario de dispositivos que conformarán lo que hoy conocemos como internet de las cosas, el tema de la seguridad informática, así como el de la privacidad de los datos de los usuarios, será una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta.

Debe de tenerse muy claro que mientras más conectados estamos a internet, y más huella digital creamos, más se filtrará información personal a la red, la cual pasará a formar parte de las amplias bases de datos de las grandes corporaciones tecnológicas, y a su vez, se convertirán en objeto codiciado (información de gran valor añadido) no sólo para hackers, sino también para agencias publicitarias, segundas compañías comerciales y hasta de las propias agencias de espionajes estatales.

¿Se producirá una pérdida de la intimidad de los consumidores en la medida en que crezca este inventario de objetos que forman esta internet de las cosas?

Aún es muy temprano para especular sobre el tema; pero lo cierto es que falta mucho por legislar y mucho por hacer en materia de seguridad informática, encriptamiento de datos o transparencia informativa de parte de las grandes empresas tecnológicas.

El futuro ya está a la puerta de la esquina: internet de las cosas va dejando de ser una mera ilusión de las cosas conectadas a internet (1999) para convertirse en un verdadero mercado online que moverá millones de dólares (2020).

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